sábado, junio 04, 2011

Fotos de Machu Picchu a través de los ojos del maestro Martín Chambi

Imágenes de la segunda década del siglo XX muestran el sitio aún dominado por la selva. Imágenes poco difundidas serán expuestas en una muestra en Cusco
FERNANDO GONZÁLEZ OLAECHEA Martín Chambi Jiménez nació durante la última déca siglo XIX en la provincia puneña de Carabaya. Proveniente de una familia de agricultores, se convirtió con los años en uno de los fotógrafos más importantes que ha tenido el Perú. Cusqueño por voluntad, Chambi supo retratar en su verdadera esencia la vida de su tiempo, en el campo y la ciudad. Uno de sus lugares predilectos, recuerda ahora su nieto Teo Allaín, fue la ciudadela de Machu Picchu. El registro fotográfico que dejó Chambi del lugar inca es vasto. Sus primeras fotos datan de mediados de la década de los 20 del siglo pasado. Teo, quien administra el Archivo Fotográfico Martín Chambi, recuerda haber acompañado a su abuelo a la ciudadela cuando era aún un púber. Algunas de las primeras fotos de Teo, de hecho, fueron con su abuelo en ese lugar. Como era previsible, el nieto se convirtió luego en fotógrafo. “Mi abuelo respetaba Machu Picchu por su lejanía y majestuosidad”, dice en la sala de su casa, donde muestra varias imágenes de la ciudadela que tomó su abuelo, ahora digitalizadas y archivadas en su computadora (le faltan varias, son cientos de placas). No recuerda cuántas veces Martín Chambi fue a la hoy considerada maravilla del mundo. Chambi fue un fotógrafo documental, pero no debe entenderse por eso que no fuera un artista. Sus imágenes de Machu Picchu no solo retratan el ingreso a una ciudadela abandonada y aún dominada por la selva, sino que exponen, desde sus encuadres, con las sombras y los enfoques, una sustancia fundamental del sitio. EL VALOR DE SU OBRA El doctor en comunicaciones y especialista en la vida y obra de Chambi, Andrés Garay Albújar, no entiende la fotografía peruana sin mencionarlo. “Su obra fue altamente reconocida en su tiempo y en el nuestro. Es valiosa desde una perspectiva histórica y contemporánea a la vez. Además, es fuente de preciada información para numerosas disciplinas de las ciencias sociales”, dice. “Chambi no fue el desposeído que muchos quieren fabricar. Él fue una persona muy culta, con una mentalidad moderna porque cuando se estableció en Cusco en 1920 provenía de Arequipa, lugar donde asimiló influencias diversas que iban desde refinada técnica y estética fotográfica, hasta los modos de conducta propios de un cosmopolita. Cuando llega a Cusco, a una ciudad antigua, es consciente de la coyuntura. Por eso su fotografía es polivalente y permite una lectura profunda de la identidad peruana”, agrega Garay. Más que hablar de Chambi, lo importante es conocerlo a través de sus imágenes. Y quizá, también conocernos.

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